Pov Sasha
La suavidad de su piel bajo mis manos me quema como si tocara brasas ardientes en la oscuridad absoluta de la noche. Cada centímetro de su cuerpo encaja con el mío de una forma tan perfecta que parece un milagro inmerecido.
Tengo a la mujer que creí haber perdido para siempre entre mis brazos, entregándose sin reservas a este torbellino de pasión que nos consume. Es un momento tan irreal que temo despertar en cualquier instante y descubrir que todo ha sido producto de mi imaginación.
—