Pov Abril
Todo seguía latiendo dentro de mí, una vibración eléctrica que recorría cada fibra de mi ser, recordándome que este hombre, aquí y ahora, me pertenecía de una forma que ni siquiera el tiempo podría borrar.
Todavía sentada en la cama, con las piernas abiertas y los dedos moviéndose cada vez más rápido sobre mi propia piel, no podía dejar de mirar a Nikolái.
Su rostro, iluminado por la luz tenue de la suite, era la obra de arte más hermosa que había visto en toda mi vida. Sus ojos, carg