Pov Luigi
Salgo del edificio y, por dentro, me siento como si hubiera corrido un maratón de espinas. El rechazo de Abigail, esa pequeña fiera que me cerró la puerta en la cara, me ha dolido más de lo que jamás admitiría en voz alta.
No busco ser su padre, ni mucho menos pretendo borrar a Sasha del mapa. Solo quiero estar cerca de la mujer que me hace sentir vivo, devolverle un poco de la felicidad que él, con su arrogancia, se encargó de negarle durante años. Ese beso de anoche no fue planeado,