Te busqué hasta romperme
Segunda parte.
Luciano Lennox-Spencer
El pasillo olía a ese maldito olor y cuando ingresó a su habitación olía a desinfectante y cloro, A limpieza. A todo lo que Isabella odiaba. Lo supe de inmediato cuando vi cómo fruncía la nariz, apenas abrí la puerta. La vi tragar saliva con dificultad, y esa mueca de náusea me estremeció.
No podía más, en cualquier momento las ganas le ganarían.
Corrí hacia la ventana y la abrí de par en par, dejando que el aire de la tarde ba