El Punto de Quiebre
Luciano Lennox— Spencer.
La gota fue el café, solo un puto café.
No fue un comentario, No fue una mirada, No fue una sonrisa.
Fue ese maldito café que encontré en su escritorio, cuando llegue tempranísimo, porque el maldito insomnio no me dejó de atormentar.
—si claro. Me grita mi subconsciente, no será por una pelirroja y su ahora creciente visibilidad.
¿Pero cómo voy a estar tranquilo, si alguien ingresó a mí, empresa sin que nadie se entere y le deja un maldito café y en