Punto de Quiebre
SEGUNDA PARTE
La miro como si me hubiera dado una bofetada. Me acerco y sin pensarlo ni nada la abrazo con desesperación. Tomo su rostro entre mis manos y la beso despacio, pero sin ocultar mis sentimientos, esos que no puedo dejar salir.
La abrazó a mi pecho y ella cierra sus bellos ojos. Mis latidos son frenéticos, no obstante toda la magia se esfuma porque una tos fingida se escucha a unos metros de nosotros.
Ambos abrimos los ojos y miramos quién es y nos damos cuenta de