TERRENO PELIGROSO
PARTE TRES.
Después fue Ricardo, uno de los contadores más antiguos, quien le trajo un MUFFINS. Sin razón aparente. Dijo que era porque la veía muy concentrada últimamente y que a la vida debía ponerle algo de dulce.
—Te lo mereces, Isa —le escuché decir, con esa familiaridad que no le corresponde a nadie más que solo a mí.
Pero lo que más me dolió fue que la llamó Isa. Con una familiaridad que me hizo querer correr a matarlo y me sentí patético.
Y ella, mi Isabella, le sonri