El malo nunca muere. 1/2
Nerviosa, me paseo por la oficina en la que Ares me dejó junto con Aitor mientras él y Troian fueron a reconocer el supuesto cuerpo de Charles D'Alesso, quien presuntamente apareció muerto por la madrugada en los límites del territorio de la secta de Ares.
—¿Qué tal si es una trampa, Aitor? — pregunto tan rápido que casi no se me entiende, girándome hacia el susodicho y obligándole a dejar de leer los papeles que se encuentra leyendo en uno de los sofás de cuero de la oficina del lugar al que Ares me presentó como el Panteón.
—El malo no puede morir así porque así, Aitor, ¿en qué historia el villano muere sin siquiera una pelea o algún derramadero de sangre? — pregunto con rapidez, acercándome a él y agudizando mi voz cada vez más —. Cierto, en ninguna. Esto tiene que ser una trampa y Ares tal vez esté yendo directamente a ella — respondo a mi propia pregunta casi gritando histericamente.
A pesar de haber alzado la voz, el semblante serio y cavilante de Aitor no cambia en ningún momen