La tinta del pergamino se desdibujó en remolinos sin sentido.
Ragnar apretó la mandíbula mientras miraba las líneas de texto: negociaciones comerciales, rotaciones de patrulla fronteriza, rutas de suministro para el puesto del norte. Cada línea estaba grabada con una caligrafía cuidadosa. Cada palabra significaba garantizar la seguridad de su reino.
Pero ninguna de ellas importaba.
Porque su mente se negaba a concentrarse. Cada línea se desdibujaba bajo el peso de su nombre.
Atenea.
Su nombre e