“Con solo una mirada se puede desorientar un mundo que se cree perfecto”.
VALERIA
Al llegar a mi oficina, Ana me espera como la inquisición a su acusado.
—¿Viste al socio? ¿Dime si no es el hombre más sexy, guapo y perfecto que has visto? —Esta quiere que la deje calva después de quitarle esa sonrisa de boba enamorada.
—Hay mejores, y quita esa cara de boba.
—Debes estar jugándome una broma, jefa.
—No me ves, riéndome, ¿o sí?
—¡Ay! ¿Qué genio? ¿Qué te hicieron allá arriba que me devolvieron a