En mis veintiséis años de vida, lo único que quise fue ser una gran abogada y me gradué con honores. Era la chica nerd que se destacaba por brillar y tener grandes oportunidades en la vida. Si algo siempre tuve muy presente, era que Valeria Dunner no iba a ser cualquier chica común, hija de un gran ingeniero civil y su secretaria; yo tenía que ser mucho más que eso, y estoy a punto de conseguirlo. Después de graduarme, empecé a trabajar en una de las firmas más exitosas y reconocidas del país, encargada de casos sencillos. A medida que pasaba el tiempo, fui perfeccionando mis prácticas hasta adquirir casos importantes con ayuda de mi tutor y jefe. Gracias a él y a sus consejos, me he ganado su confianza y la de todos los socios. He manejado casos difíciles a mi corta edad que han sido todo un éxito, por ello, estoy a punto de convertirme en una de las socias del bufete. Una meta a punto de alcanzar. Como bien dice mi padre: “Si quieres ser alguien en la vida, prop
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