Ashven dio un paso atrás de inmediato.
El agua del río aún le goteaba por el mentón cuando giró con violencia, el cuerpo tenso como un resorte a punto de romperse. La mujer estaba demasiado cerca. Inclinada sobre él, con los codos apoyados en las rodillas, observándolo como si fuera una curiosidad interesante y no un animal acorralado.
-¿Qué…? -Su voz se quebró apenas. -¿Cómo…?
-Tranquilo, tranquilo -Dijo ella levantando las manos. -No vengo a golpearte ni a llevarte a ninguna parte.
Eso no lo