Una Carga I
Sintió el balanceo de su cuerpo y el sonido metálico de las cadenas chocando entre sí.
Abrió los ojos con esfuerzo. Todo lo que alcanzó a distinguir fue un paisaje difuso: copas nevadas, luz que filtraba entre los árboles y el aire blanco del amanecer. El frío le mordía la cara, pero la sensación más desconcertante era otra: algo la sujetaba por la cintura.
Parpadeó hasta que sus ojos lograron enfocarse. Era el lobo.
Sus fauces la sostenían por la tela del vestido, arrastrándola