No te detengas
El grito desgarrador retumbó en sus oídos. Ana lo reconoció, era un sonido recurrente de sus pesadillas. Pero esta vez no parecía ser la misma escena, no veía los rostros borrosos de sus padres recibiendola al mundo con decepción y angustia. Podía oírla de forma lejana, como el sonido que no puede pasar debajo del agua, era eso, ella estaba en el agua, sumergida en la oscuridad del fondo. La belleza del río de la mañana en el que casi muere no estaba en el sueño, parecía sumergi