La Luna
Ashven no fue llamado con urgencia, y eso fue lo que más le incomodó.
El mensajero no había corrido, no había bajado la voz ni desviado la mirada como solían hacer cuando algo grave ocurría. Solo se inclinó con respeto y dijo que la Luna deseaba verlo en sus aposentos cuando tuviera un momento. Habían pasado meses desde su última visita y lo había evitado con éxito… Cuando tuviera un momento. Como si Ashven pudiera permitirse elegir.
Aun así, tardó más de lo necesario.
Subió las escaler