Acepta por lo Pronto
La habitación estaba en silencio cuando Ana cerró la puerta detrás de ella.
Apoyó la espalda contra la madera y dejó caer los hombros, como si recién entonces el cuerpo recordara que podía relajarse. La chaqueta de Ashven seguía sobre ella, demasiado grande, demasiado ajena, con un peso que no era solo tela. Se la quitó despacio y la dejó sobre la cama, mirando la mancha oscura que el vino había dejado en su vestido blanco.
Suspiró.
-Qué desastre… -Murmuró, aunque sin la desesperación que había esperado sentir.
Charlotte que había entrado primero ya buscaba algo para que se cambiara.
-Podría haber sido peor. -Dijo, intentando sonar liviana. -Mucho peor.
Ana la miró por encima del hombro mientras se desataba la cinta del vestido.
-¿Por cómo?
Charlotte alzó las cejas.
-Se de una chica que se calló al pisar su vestido y se partió el diente. -Ana no pudo mantener la cara seria y dejó escapar una sonrisa burlona al pensar en lo vergonzoso de la situación. - O como ten