Acepta por lo Pronto
La habitación estaba en silencio cuando Ana cerró la puerta detrás de ella.
Apoyó la espalda contra la madera y dejó caer los hombros, como si recién entonces el cuerpo recordara que podía relajarse. La chaqueta de Ashven seguía sobre ella, demasiado grande, demasiado ajena, con un peso que no era solo tela. Se la quitó despacio y la dejó sobre la cama, mirando la mancha oscura que el vino había dejado en su vestido blanco.
Suspiró.
-Qué desastre… -Murmuró, aunque sin la d