Miradas
Ana notó el cambio antes de poder explicarlo.
No fue una frase directa ni un gesto evidente. Fue algo más fino, más incómodo. Un silencio que caía apenas entraba a un espacio. Miradas que se deslizaban hacia ella y luego se apartaban con demasiada rapidez. Sonrisas que no llegaban a los ojos.
Al principio pensó que era paranoia.
La noche anterior había sido larga, confusa, cargada de emociones que todavía no terminaban de asentarse. El rumor del accidente, la chaqueta de Ashven doblada