Capítulo 15. LA CALMA.
La calma no es paz, es un respiro antes de la próxima tormenta. Y en Palacio, hasta el silencio está programado.
Los días siguientes a la humillación de Marta y Elena fueron extraños. Como si alguien hubiera retirado una piedra del zapato: podíamos caminar, pero sabíamos que no habíamos llegado a ningún lado. La casa estaba más tranquila, sí. El veneno de las dos arpías había desaparecido y eso se notaba en el aire, en el tono de los escoltas, hasta en las comidas.
Carlos se volvió otro hombre.