Capítulo 14. ESCANDALO.
La noche del cumpleaños de Carlos no era una fiesta, era un escenario. Y yo era la directora.
Desde temprano me aseguré de que todo estuviera en su lugar. El salón principal del Palacio brillaba como un diamante afilado: lámparas de cristal que parecían soles falsos, alfombra recién lavada, flores blancas en cada mesa, meseros con guantes que parecían parte del decorado. La música era tenue, calculada para no robar la atención, sino para que cada palabra se escuchara.
El vestido que Amelia elig