CAPÍTULO 104 — SOMBRAS DE GUERRA.
El palacio de Zafir vibraba con el caos de la guerra inminente. Los pasillos resonaban con el clangor de armaduras y el grito de órdenes, mientras carretas cargadas de armas traqueteaban por los patios. Eros había declarado la movilización total del ejército esa mañana, su voz retumbando en el salón del trono, un espacio con columnas de mármol negro y un trono de ébano que parecía absorber la luz.
Los generales, alineados frente a él, escuchaban en silencio, sus rostros endurecidos por años de