88. UNA PLAN MAQUIAVÉLICO
NARRADORA
Leonardo ocultó la sonrisa de satisfacción que luchaba por asomarse en sus labios.
Su asistente le había informado hace un tiempo que Miska trataba de sobornarla para obtener la fórmula del preparado que él le hacía al príncipe y controlaba su ira.
La mujer se negó rotundamente; era obvio que no entregaría algo que podía costarle el cuello.
¿Cómo se había enterado Miska de un asunto tan privado? Por mucho que asistente le preguntó, no quiso decirlo.
La mujer le informó de inmediato a su jefe y un plan comenzó a formarse en la mente de Leonardo.
Esto era justo lo que necesitaba para probar sus experimentos en Kaden sin levantar las sospechas sobre él.
—Ahora vino a pedirme ingredientes del laboratorio —la mujer sacó un pequeño papel de su bolsillo.
Leonardo lo tomó y lo leyó, ocultando el brillo excitado en el fondo de sus pupilas.
Miska no lo había desilusionado.
Por casualidad, ella le había preguntado “inocentemente” qué pócima podía usarse en los lycans para calmarlos, en