89. ME DAS ASCO
KADEN
Había pensado subir a hurtadillas la pared del dormitorio de Savannah, pero la verdad me quedaban pocas ganas para el misterio.
El acuerdo con mi padre se mantenía mientras usara a Miska como mi Serafina y lograra controlar mi poder.
Iba subiendo las escaleras cuando escuché en el rellano el llanto bajo de una chica, mientras otra la consolaba.
Por sus aromas y sus tonos de voz, supe enseguida que eran las amigas de Savannah, así que me acerqué a ellas en el pasillo.
—¿Qué sucede? ¿Le pas