171. CONSPIRACIÓN
KADEN
William masculló entre dientes mientras sostenía el saco que yo no dejaba de golpear, un puñetazo tras otro.
—Y aun así lo sigues provocando, ¿eh? Deja de ducharte con él y de mostrarle exactamente lo que tanto codicia. ¿Tú crees que ese hombre es de hierro? —bufé, soltando otro golpe brutal.
William dejo de pronto de sostenerme el saco de boxeo.
—Oye, ¿no dijiste que habías venido aquí a entrenar?
—Hablo en serio Aurelius... ¿Sabías que anoche me pidió que me fugara con él? Creo que tien