172. UN MATRIMONIO POR CONVENIENCIA
KADEN
Alcé una ceja, analizando las palabras de Miska.
—Entonces viniste a decirme esto porque...
—Por favor, ahórrame la humillación de admitir que soy el saco de boxeo de mi padre, sobre todo ahora que ya no le sirvo. Es obvio que fracasé al intentar ganarme al futuro Rey —respondió con una expresión tensa.
—Y sé muy bien que esa híbrida salió corriendo a chivarse de lo que vio...
—Y aun así no la has amenazado. Ni siquiera te le has acercado. —Me hice el tonto.
—¿En serio? — Miska resopló —.