65. EL REY LYCAN LO SABE
NARRADORA
—¡No tiene sentido lo que está diciendo! ¡Es más fácil acusar a otro de su negligencia! —el rugido hizo saltar a Isabella e incluso a los otros lobos en la sala.
La presión de un lycan no era para jugar.
—¡Simplemente admita que se equivocó y puede que el castigo sea más indulgente! —le rugió, casi coaccionándola.
Parecía desesperado por aplastarla, a pesar de ser el director y supuestamente un hombre imparcial que no la conocía.
Sobre el asiento principal de los estrados en forma de