66. TODOS PARA UNA
NARRADORA
El Rey Lycan se había enterado del ataque en el bosque; posiblemente investigó el asunto de Miska y Savannah.
Si le dio su aprobación al director para que sacara a Savannah, el mensaje era obvio. El Rey Lycan no la aprobaba y estaba a favor de Miska.
Kaden se tensó, aunque no lo demostró.
Eso lo cambiaba todo, ya no podía actuar de manera tan impulsiva o ella saldría más perjudicada.
—Entonces cumpla bien con su jodido deber o derrumbaré esta mierd4 de Academia. ¡Nos expulsa a todos o a ninguno!
Kaden rugió, enojado, impotente; estaba con las manos atadas si su padre se involucró en esto.
El director no la dejaría ir sin más, ni aunque fuese a arrancarle la cabeza.
No pasaría por encima del Rey Lycan por agradar al príncipe.
Benetton dio un resoplido cansado y se sentó de golpe, como si las piernas se le hubiesen vuelto de gelatina.
Bajo la su camisa, el sudor frío le corría por la espalda.
Abrió la boca para hablar, pero de repente, un grito se escuchó en la sala.
—¡Conseje