64. SÁLVAME
ISABELLA
Veía la lucha en el interior de Harper: ser fiel a Kiara o tratar de encubrirme.
Pero yo realmente era inocente. No me equivoqué.
—¡Los bajé todos, estoy segura, jamás jugaría con algo así! ¡Lo sabes, Harper! ¡Es la vida de mi amiga la que estaba en riesgo!
Grité desesperada porque me creyeran.
—La única manera de controlar ese panel a distancia es desde la sala de control central de toda la Academia. ¿Acaso insinúa que alguien simplemente accionó un botón cualquiera de la cocina porque sí? —la ira salía de entre los caninos de esa mujer, que me tomó del brazo para enfrentarme.
—¡Simplemente admita que se equivocó, que tomó a la ligera su trabajo! —me rugió con rabia.
—No, no, ¡yo no lo hice! —lo negué una y otra vez.
—¡Escóltenla hasta las oficinas centrales y vigilen que no se escape!
Su orden cayó y tuve a dos robustas cocineras sobre mí, aferrándose con rudeza a mis brazos y casi arrastrándome fuera de la sala.
—¡Harper, sabes que yo no fui! ¡Jamás jugaría con la vida de