39. ¡NO MIRES A MI HEMBRA!
ISABELLA
—¡Entra en la jaula, vamos! —Siguiendo la orden de Mónica, caminé hacia el interior medio oscuro y algo opresivo.
—Oye, no tengo que cantar, ¿no? —de repente entré en pánico al pensar que haría algo más que solo mover el esqueleto.
—Tranquila, todo el esquema aparecerá en tu mente y no… canta, Katherine —asentí a sus palabras y la vi alejarse.
Mi corazón comenzó a martillar con fuerza al ver que todos se movían lejos de las jaulas y tres hechiceros se paraban delante.
Muchos metros más allá, una chica demasiado hermosa con un vestido plateado se preparaba sobre una plataforma, supuse que era Katherine.
Su cabello largo, platinado y brillante me recordaba a cierto hombre insufrible.
Un círculo de letras resplandeció bajo sus pies y desapareció como por arte de magia.
Las exclamaciones y la euforia resonaron sobre nuestras cabezas, haciendo que la adrenalina quemara en mis venas.
Me sujeté a los fríos barrotes y todo lo que debía hacer se dibujaba como una película en mi