39. ¡NO MIRES A MI HEMBRA!
ISABELLA
—¡Entra en la jaula, vamos! —Siguiendo la orden de Mónica, caminé hacia el interior medio oscuro y algo opresivo.
—Oye, no tengo que cantar, ¿no? —de repente entré en pánico al pensar que haría algo más que solo mover el esqueleto.
—Tranquila, todo el esquema aparecerá en tu mente y no… canta, Katherine —asentí a sus palabras y la vi alejarse.
Mi corazón comenzó a martillar con fuerza al ver que todos se movían lejos de las jaulas y tres hechiceros se paraban delante.
Muchos metros