38. LA TIGRESA EN LA JAULA
ISABELLA
—¡Baja la cabeza!
Mónica me gritó y la enorme viga pasó casi rozándome el cabello.
Había entrado a un mundo de caos detrás de todo el espectáculo que preparaban y, Diosa, esto sería increíble.
Estaba excitada por la experiencia.
—¡Mónica, encontramos a una de las Serafinas y ya mandé a hablar con ella…!
—Silvia, olvídate de eso, ¡ella es la otra Serafina Real! —saludó a la rubia que había llegado hiperventilando.
—¡¿En serio?! —su rostro cambió a alegría hasta que me miró de arriba a abajo—. Este… no quiero ofender, pero ¿estás segura?
Y dale con otra que me menosprecia. ¿Qué de malo tiene mi vaquero?
—Que síí, llévatela y haz magia, ¡literal! ¡no queda tiempo!
La exclamación de Mónica activó a la otra chica.
Me agarró del brazo como si nos conociéramos de toda la vida y me arrastró entre el equipo de montaje, de un desastre de cajas, fuegos artificiales, gente corriendo con vestidos y maquillajes en las manos.
—¿Y aquellas jaulas? ¿Hay animales también? —dije, mirando