163. DENTRO DE TUS PESADILLAS
KIARA
Me levanté con las piernas temblándome y las lágrimas aún cayendo por mis mejillas.
Él se quedó en silencio, observándome con la mirada complicada, pero yo solo veía ese aire de superioridad que siempre había odiado.
Todos se creían que podían pisotearnos como deseaban.
—Cálmate, pequeña —la voz de la anciana me hizo recuperarme un poco de su arrebato.
— Él fue bastante benevolente contigo, Kiara, y si no te forzaba con algo que de verdad te sacara de tu zona de confort, jamás veríamos lo