162. ENFRENTAMIENTO DE VOLUNTADES
KIARA
—Así me gusta, bien dispuesta. ¡Abre bien las piernas, zorra, o voy a ahogar a tu cachorra en la cubeta del baño!
Lo miré llena de odio como pocas veces había sentido en mi vida.
Entonces los vi de nuevo: esas sombras oscuras que se arrastraban bajo su piel, como fantasmas malignos susurrándole que la abusara y luego me golpeara, que se quedara con todo lo importante para mí.
Juraría que giró el rostro y me miró con los ojos vacíos y una sonrisa retorcida de pura malicia.
Sabía que estaba