236. MI CORAZÓN TE RECUERDA
NARRADORA
Las voces ansiosas se escuchaban desde el interior de la alcoba de Ágata, pero Viviana entró corriendo, sin importarle tocar como su buena educación le dictaba.
No dormía; vigilaba la ventana, preocupada porque Kiara no regresaba, y su único consuelo era que había salido con Ágata.
Pero escuchó la algarabía en el pasillo y resultó que algo había pasado con la anciana hechicera.
—¿Qué… qué es esto? —miró a la cama, donde nadie se atrevía a acercarse.
La ama de llaves era la que intenta