234. NO ME CONFUNDAS CON ÉL
NARRADORA
Durante el tiempo que el príncipe arcano descubría su vida llena de mentiras, Kiara caminó sin rumbo por las calles desiertas cercanas al muelle.
Sabía que debía regresar a casa; era muy tarde y su madre se preocuparía por ella, pero su mente era un caos y, por mucho que lo detestara, no podía dejar de pensar en las palabras de Alistair.
Llegó a un puente de madera que se adentraba unos metros en el mar y se quedó bajo la tenue bombilla, mirando el mar oscuro que parecía infinito.
“Ki