Cuando Jules sale del camarote de Dauphine, cerrando la puerta con cuidado para no despertarla, se encuentra de frente con Andrea.
—Ay, perfecto, justo a ti te estaba buscando —dice Andrea con una sonrisa cómplice—. El señor Leduc me ha dado instrucciones de quedarme con Dau y que tú subas a cubierta para la cena.
Jules parpadea, completamente desconcertada.
—¿La… cena? —repite.
¿Cena? ¿Con Alec? ¿A solas?
Su corazón da un pequeño salto que no logra controlar, seguido de otro, y otro más, como