Las clases terminaron y Olivia guardó sus cuadernos con una sonrisa satisfecha. Había sido un día largo, pero también muy productivo. A pesar del desagradable encuentro con su padre, había logrado concentrarse en las clases y participar activamente. Cuando salió del aula, vio que la mayoría de los estudiantes abandonaban el edificio entre conversaciones y risas, mientras ella acomodaba sus libros contra el pecho.
—Señorita Hale.
Olivia levantó la mirada y encontró a Adrián Beaumont caminando ha