La noche fue larga, muy larga. Noah sabía perfectamente que era la primera vez de Olivia, ella misma se lo había dicho en el auto, pero aunque no se lo dijera, lo hubiera sabido por su nerviosismo, por la forma en que temblaba bajo sus manos, por cómo se aferraba a él como si tuviera miedo, pero aun así no querer detenerse.Así que no fue brusco, no fue salvaje como lo hacía siempre. Usó hasta la última gota de autocontrol que tenía.La besó lentamente, como si quisiera memorizar cada suspiro que escapaba de sus labios. Sus cuerpos encajaban de una forma casi absurda, como si hubieran sido hechos específicamente el uno para el otro.La piel de Olivia era incluso más suave de lo que imaginó, Delicada, cálida, adictiva.Y su cuerpo… Dios...Noah recorrió cada curva con las manos, maravillándose en silencio. Sus pechos eran perfectos, suaves, sensibles. La cintura pequeña hacía que sus caderas parecieran aún más tentadoras entre sus dedos.Y los gemidos de Olivia… llenaban la habitació
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