Lía soltó un bufido, estaba harta de Vera y sus intrigas.
—Ya se había tardado esa víbora —dijo.
Mikkel apretó la mandíbula, mientras miraba la pantalla.
Vera seguía despotricando en la entrevista.
—Lía siempre ha sido envidiosa, siempre me quitó lo que era mío, y ahora, con los problemas que ha causado a la empresa, veo que Mikkel sufre, él merece alguien que lo apoye de verdad, no una sustituta que solo se preocupe por obtener dinero.
La entrevistadora sabía que esa mujer daría buen material