La tarde en Lyon había sido tranquila después de la reunión con Pierre. Mikkel y Lía volvieron a la habitación del hotel.
—Esta noche tenemos la cena con Jean Dupont —dijo él de repente.
Lía suspiró.
—Otro más.
—Este es importante, si lo convencemos, salvamos el sur de Francia.
Ella se giró y lo besó.
—Vale, pero después volvemos aquí y me follas hasta que no pueda caminar.
Él sonrió.
—Trato hecho.
Se vistieron para la cena, Lía se puso un vestido rojo que le quedaba perfecto, era ajustado, con