Dos días después, Mikkel decidió que era mejor regresar, Lía estaría mejor atendida en casa, le pediría a Ana que se encargará personalmente de preparar comidas nutritivas.
—En casa estarás mejor —dijo Mikkel mientras le ayudaba a arreglar el equipaje.
Lía asintió, aunque el regresar le provocaba una infinita tristeza, sentía que en esa isla estaba pasando sus últimos momentos de “normalidad”, antes de empezar con el caos.
Cuando salieron de la habitación, Lía observó el mar, como despidiéndose