Más tarde regresaron a Copenhage, Lia y Mikkel viajaban en un auto, Sigrid y el abuelo en otro,
Mikkel observaba discretamente a Lia mientras ella miraba por la ventana, le hubiera gustado.que se mudara a su habitación, así podría protegerla de las pesadillas, pero sabía que ella no lo aceptaría, entendía que para ella, él era lo peor, luchaba constantemente contra sus propios pensamientos, había jurado jamás tener sentimiento alguno por una mujer, y estaba fallando.
En el otro auto, Sigrid iba