Mikkel se metió a bañar, Lía estaba sentada en la cama, trataba de ser fuerte, pero el cuerpo le dolía, mayor aún era el dolor en las venas del brazo donde le habían puesto la quimio, pero el dolor de verdad era otro, el que tenía dentro., decidió llamar a Astrid, así que salió al pasillo.
El tono sonó dos veces, Astrid contestó al tercero, su voz era tan dulce y fingida como siempre.
—Lía, querida. ¿Ya extrañas mi compañía? —dijo acompañado de una risa.
Lía tragó saliva, sentía que la garganta