Al día siguiente, Lía llegó a la empresa sintiéndose extraña, el sueño de la noche anterior seguía atormentando su mente, cada detalle había quedado grabado con una intensidad que la avergonzaba. Cuando Mikkel entró en su oficina para revisar los términos de un nuevo contrato con inversores coreanos, ella evitó mirarlo directamente.
—El punto cuatro es importante—explicó Mikkel, señalando una cláusula en el documento— necesitamos garantizar que...
Su voz se convirtió de pronto en un murmullo le