Mikkel y Astrid entraron en su oficina, ella se sentó en el sillón y comenzó a hojear una revista.
—Astrid, tenemos que hablar de tu trabajo como secretaria —dijo, Mikkel en tono serio.
Ella dejó la revista a un lado.
—¿Pasó algo?
—Los errores con los contratos y la agenda no pueden repetirse. Este entorno es demasiado demandante para tu salud, tienes que descansar no puedes estresarte.
Astrid comenzó a llorar.
—¿No quieres que esté cerca de ti? Si estoy en casa apenas te veré durante el día.