Mikkel la miró, confundido, la habitación parecía dar vueltas a su alrededor, pero la figura frente a él era clara: rubia, ojos azules, con una mirada que lo desafiaba.
—Lía… —susurró de nuevo, con voz ronca, cargada de necesidad.
Elin sintió que el nombre le quemaba los oídos, sintió que un gran odio se apoderaba de ella, incluso borracho, incluso en su estado más vulnerable, solo una mujer existía para él, era ella, siempre ella.
Pero entonces, una sonrisa lenta y maliciosa se dibujó en sus l