La noticia de la detención de Lars Andersen se extendió por los barrios bajos y lugares sucios de la ciudad, no salió en los periódicos, no hubo escándalo público. Simplemente, una noche perdió su libertad y amaneció en una celda, enfrentando los cargos de todo lo que debido a su gran ambición, había hecho.
En la mansión Skarsson, Mikkel recibió un mensaje del Fiscal. “Está hecho.” No respondió el mensaje, sostuvo el teléfono por un momento, sintiendo el gozo de esa pequeña victoria, había apla