La llamada misteriosa se convirtió en una obsesión para Nicolás, no le dijo nada a Lía, en lugar de eso, usó sus contactos, los del circuito clandestino de carreras, el nombre del hombre, obtenido a través de un amigo en telecomunicaciones, era “Erik Thorsen”.
Nicolás investigó, Thorsen era noruego, dueño de una cadena de concesionarios de autos de lujo y, en el pasado, patrocinador de equipos de rally extremo. Tenía dinero, influencia y, según el rumor, una pasión desmedida por las máquinas ú