Esa noche, Lía llegó a la mansión, se sentía agotada por todos los eventos sucedidos en el día, encontró a Henrik en la biblioteca, leyendo junto a la chimenea. Al verla entrar, sonrió y dejó su libro a un lado.
—Hija, ¿cómo te fue hoy en la empresa? —preguntó el abuelo con interés.
Lía se dejó caer en el sillón frente a él y soltó un suspiro.
—Abuelo, no sé por dónde empezar —dijo, pasando su mano por su rostro— Mikkel intentó cerrar mi departamento de Nuevos Mercados, diciendo que era redun