Cuando Mikkel entró en la habitación, se encontró con un gran caos, había objetos tirados por todas partes y fragmentos de vidrio esparcidos sobre la alfombra. Astrid estaba sentada al borde de la cama, llorando, su rostro mostraba tristeza y desesperación.
—¿Fuiste con ella? —preguntó, su voz temblaba al igual que su cuerpo.
Mikkel se acercó a ella.
—Astrid, sabes que tengo muchas cosas que hacer, manejo grandes negocios, no puedo estar pegado a ti las veinticuatro horas del día, debes de ente