La pregunta del Rey Demonio quedó flotando en el aire como una sentencia.
—¿Qué es lo que le han hecho a mi hija?
La tensión se volvió casi física, nadie respiró y por supuesto nadie se atrevió a moverse.
Azrael esperaba muchas cosas de los lobos, como excusas, mentiras, silencios cobardes, estaba preparado para que se culparan unos a otros, para escuchar “no sabíamos”, “no fuimos nosotros”, lo único que no esperaba… era lo que ocurrió.
Kenan dio un paso al frente, ese que era el príncipe mayor