—Les pediré que no intervengan, este asunto es mío.
No fue un ruego, lo que dijo Azrael, pero tampoco un rugido, se podria decir que fue una orden envuelta en respeto, pronunciada por un rey que sabía muy bien cuál era su lugar… y el de los demás, y Lucio apretó la mandíbula, pero asintió, mientras Esmeralda inclinó apenas la cabeza, porque ambos entendían que, en ese punto, el centro de todo ya no era el reino lobo, sino la verdad sobre Sky.
Richard finalmente termino de entrar al salón, arras